miércoles, 2 de abril de 2014

Arquitectura y los valores humanos en equipo



Todos tenemos la capacidad de crear, todos somos creativos y tenemos talento para sorprendernos de hasta dónde somos capaces de llegar. Y solemos llegar bastante más lejos de lo que la corta realidad en la que vivimos nos quiere dejar ver, pues nuestra imaginación junto a nuestro deseo de superación es mayor que la monótona cotidianeidad.

La arquitectura, un campo de juego donde desarrollar todas las acciones posibles encaminadas al objetivo, poniendo en uso la capacidad y talento creativo de un equipo escéptico y entusiasmado con la idea de aportar a su comunidad un bien hecho por ellos mismos, una granja. Sobre este campo de juego, bajo la tutela de dos líderes creativos se construye un auténtico espírittu de equipo en dónde se deja constancia en cada acción ejecutada la importancia y necesidad de colaboración para una perfecta armonía que lleva a la consecución del objetivo marcado. La construcción de una granja.

La arquitectura y el diseño de esta granja no sólo sirve como ejemplo de liderazgo creativo que deja en manos de los trabajadores la responsabilidad del éxito de este proyecto, sino que nuevamente deja constancia de la importancia y necesidad que tiene la sociedad de un nuevo modelo formativo en donde más que buscar resultados, se busquen y encuentren soluciones a las realidades en que vivimos. Es posible si la comunidad que se pone manos a la obra está enfocada en un mismo proyecto común.

Arquitectura social, comprometida y responsable con su comunidad y con su entorno social, caminando en pro de ser útil para todos aquellos que la requieran. Y arquitectos comprometidos con el fin social de su profesión y no réditos de famas pasajeras.

Es esta una filosofía del trabajo y del compromiso profesional, que no vendría nada mal trasladarla al enquistado y maloliente campo de la construcción de nuestro país. Urge pues un cambio radical de visión y acción en nuestra profesión, primero por nuestra propia supervivencia y después para seguir aportando bienestar a nuestra comunidad. Emily y Matthew con su ejemplo es mensaje que está transmitiendo es el maravilloso "querer es poder". ¿Queremos realmente?... vamos a ello.