miércoles, 5 de diciembre de 2012

Aportaciones de la Bioconstrucción a la RSC




Si la construcción es la creación de lo que comúnmente se conoce como tener un techo bajo el que resguardarnos, ese lugar que es nuestro espacio vital físico, en el que nos protegemos y desde el cual desplegamos nuestras alas desarrollando nuestros procesos vitales. La Bioconstrucción puede ser la suma del concepto de construcción más el de uso respetuoso a la naturaleza dadora de las materias primas para posibilitarnos ese techo bajo el que nos cobijamos. La Bioconstrucción desde un punto de vista práctico cumple con los tres valores que dan base y sustento a la Responsabilidad Social Corporativa, el Valor Funcional. Nuestra casa es el espacio físico que los seres vivos utilizamos como sitio de punto de encuentro y de partida de nuestra actividad diaria, es necesario y es un derecho al que todos los humanos debemos tener acceso, para resguardarnos de las inclemencias del tiempo, dar reposo a nuestro cuerpo y mente. Es el lugar en donde realizamos nuestra vida, nuestras acciones diarias y cada vez más nuestro trabajo. La funcionalidad, necesidad y uso de nuestra casa es evidente, tanto como la piel que habitamos. Más aún si nuestra casa es respetuosa con la naturaleza de la que proviene tanto ella como los seres que la habitan, un respeto que debe situarse desde la concepción del diseño de la misma, así como en la construcción y cuyo punto álgido se encuentra en la funcionalidad que va a reportar a sus usuarios, llegando a poder ser autosuficiente y de consumo de energía mínimo o nulo.

A continuación tenemos el Valor Emocional, aquel que es intangible al que le cuesta encontrar palabras precisas y adecuadas para definirlo, y que se ve acompañado de una miscelánea de cuerpo y mente para poder expresar el sentimiento que nos une y envuelve al que es nuestro hogar. Este valor lo definen los propios habitantes de la casa, a través de diferentes procesos de vínculos que se van estableciendo y que haran que tengamos un cuidado y mimo especial con aquel sitio dónde tenemos nuestra residencia, pues de cómo lo cuidemos y respetemos hablaremos al resto de la sociedad cómo nos cuidamos y nos respetamos a nosotros. El bien que podamos dar a nuestro hogar nos será con mayor gratitud del que hayamos aportado.

Por último tenemos el Valor de Responsabilidad Social Corporativa, es aquel en que las acciones realizadas tienden puentes de coherencia con la emisión del mensaje. En el terreno de la Bioconstrucción este concepto se da en cada paso en que se acomete para llevar a cabo proyectos donde la sostenibilidad y el respeto con la naturaleza y el ser humano es la clave de su existencia.  Modelos de desarrollo en los que poder vivir en armonía con nuestro entorno es posible, es un hecho.

La Bioconstrucción es la vuelta a una serie de valores en donde lo tangible, la casa, lo intangible, los vínculos, y la coherencia de la acción con la comunicación verbal nos hacen mirar hacia atrás para fijarnos dónde pudimos perder el rumbo de la sociedad en la que estamos habitando, para empezar a crear, construir una nueva sociedad dónde los valores humanos, sociales sean el cimiento que soporte la estructura en la que vamos a desarrollar nuestras vidas. Es tomar nuevamente consciencia sobre el entorno en que vivimos y sus elementos básicos, para poder llenarnos de esos valores esenciales que conforman igualmente el ser de las personas.